¿Qué implica que un despido disciplinario sea declarado procedente?

Implicaciones despido disciplinario procedente
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Cuando se produce un despido disciplinario y, tras su impugnación, queda probado que existió la causa alegada por el empresario, y que este cumplió los requisitos, el despido se declara procedente.

Las consecuencias de un despido disciplinario son diferentes a las de un despido por causas objetivas. Vamos a ver cuáles son.

¿Cuándo estamos ante un despido disciplinario procedente?

Antes de nada, conviene aclarar que un despido disciplinario o de otro tipo no es procedente o improcedente per se, sino como consecuencia de la declaración de procedencia o improcedencia que hace el juez cuando el trabajador lo impugna.

Si no hay impugnación, técnicamente el despido no es procedente ni improcedente. Precisamente, la declaración de procedencia se produce cuando el juez entiende que ha quedado probada la causa de despido alegada por el empresario. Si no se prueba, se entiende que el despido es improcedente, lo cual no significa que no haya existido la causa, sino que no se ha podido probar suficientemente.

La causa alegada por el empresario necesariamente debe ser alguna de las recogidas en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, y todas ellas se basan en un incumplimiento grave y culpable del trabajador con respecto a sus deberes laborales.

Además, para ser declarado procedente, el despido ha debido hacerse cumpliendo con los requisitos de forma que establece el artículo 55.

¿Qué consecuencias tiene la declaración de procedencia de un despido disciplinario?

Cuando en un proceso de impugnación el juez estima que existe una causa justa para efectuar el despido, y lo declara procedente, se confirma la decisión tomada por el empresario, así como los efectos del despido, que son los siguientes (artículo 55.7):

Por otro lado, desde el mismo momento del despido, el trabajador tiene derecho a cobrar el finiquito por las cantidades que el empresario le adeude hasta la fecha por salario y otros conceptos asimilados, como vacaciones no disfrutadas y parte proporcional de pagas extras.

Además, como consecuencia de cualquier tipo de despido, y por tanto también cuando se produce un despido disciplinario, el trabajador pasa a encontrarse automáticamente en situación legal de desempleo, lo que le faculta a cobrar el paro si cumple el resto de los requisitos legales.

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